Un plato tradicional, sabroso y reconfortante que combina la intensidad de las vísceras de cordero con la suavidad y cremosidad de la polenta. Cocinada lentamente con verduras, especias y un buen fondo de sabor, la asadurilla adquiere una textura tierna, la polenta blanca, por su parte, aporta un contraste delicado.
  • Ingredientes para la receta:

  • 1 asadurilla de cordero troceada, 200 g de polenta blanca, 900 cl de agua para la cocción de la polenta, 1 pimiento verde, 3 dientes de ajos, 1 cebolla pequeña, 1 vaso de vino blanco, agua para cocción y sal.

  • Preparación y cocción:

  • Pelar la cebolla y los ajos, lavar y despepitar el pimiento y picarlo.
    Sofreír la cebolla y los ajos en un poco de aceite, una vez realizado incorporar los pimientos y rehogar.
    Añadir la asadurilla y volver a rehogar y verter el vino dejarlos evaporar y cubrirlo con el agua necesaria, cocinar hasta que este en su punto deseado.
    Si compramos la polenta precocinada seguir las instrucciones de cocción.
    Caso contrario calentar el agua, añadir la sal cuando hierva, el aceite y poco a poco la polenta.
    Remover con una varilla hasta que se separe de las paredes.
    Verterla sobre la fuente que utilizaremos para servir el plato y extenderla.
    Ponerla de fondo en una fuente y cubrir con los higaditos y servir caliente.



    G. M. Occhi Pippoincucina 24 –Septiembre- 2026

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      La asadurilla de cordero
    El consumo de la asadura y los despojos de cordero se remonta a los orígenes mismos de la ganadería y la domesticación del animal, lo que sitúa sus inicios en la Prehistoria (hace miles de años, desde la Edad de Bronce). Ese un plato de profunda tradición rural e histórica vinculado al aprovechamiento integral del ganado. Históricamente, en la matanza del cordero (y otros animales de granja), ninguna parte se desperdiciaba. Las familias humildes y pastores desarrollaron recetas para aprovechar las vísceras frescas (el hígado, el bofes o pulmones, y el corazón) inmediatamente después del sacrificio. Con el paso del tiempo, este plato pasó de ser un recurso de subsistencia en el ámbito rural a convertirse en una seña de identidad de la cocina de mesón y de tasca, muy ligado a los rituales de caza y ganadería. Se consume habitualmente caliente en cazuela de barro, como tapa de bar acompañada de pan rústico, o sirviéndose sobre una base de patatas fritas. Se consume en Españas cocina castellana (Castilla y León, Castilla-La Mancha) y en regiones de La Rioja y Aragón otros países Marruecos y otros del norte de África. En Grecia y Turquía, Portugal, Italia, Países de los Balcanes (Serbia, Bosnia, Bulgaria, Rumanía) y algunos más en provincias específicas..


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      La polenta y sus tipos Elaborada con harina de maíz, la polenta ofrece una base versátil para diversas salsas, desde las más elaboradas hasta las más ligeras. En este artículo, exploraremos algunas de las variantes más apreciadas de la polenta, cada una con su propio carácter y sabor distintivos. La polenta blanca es una de las variedades más ligeras y delicadas de polenta italiana, típica de la tradición culinaria veneciana, especialmente de las provincias de Venecia, Treviso y Padua. Su color claro y delicado se debe a su composición: se elabora exclusivamente con harina de maíz blanco y agua, sin añadir otros ingredientes como queso o mantequilla. Su sabor sencillo y neutro convierte a la polenta blanca en la base perfecta para una gran variedad de salsas y condimentos En comparación con la polenta clásica, la polenta blanca tiene una consistencia más cremosa y suave que realza a la perfección el plato al que acompaña. La polenta amarilla es probablemente la variante más extendida, un plato ancestral originario de la cocina tradicional lombarda. Elaborada con harina de maíz amarilla y agua, se cuece hasta que adquiere una consistencia espesa y compacta, y se utiliza principalmente para acompañar platos de carne. Una vez cocida, se vierte en una fuente para hornear y se deja enfriar y solidificar al gusto. La polenta se puede cortar en rodajas o cubos y luego asar a la parrilla o freír hasta que esté dorada por fuera y tierna por dentro. Este método de preparación la hace perfecta para acompañar salsas de carne, embutidos o quesos. La polenta negra, una de las variantes más fascinantes de la tradicional Lo que la hace extraordinaria es su color oscuro, casi negro, que se consigue gracias al uso exclusivo de harina de trigo sarraceno.



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