600 g de carrillera de cerdo limpias, 1 cebolla pequeña, 3 dientes de ajo, 300 g de tirabeques, 3 patatas medianas, 2 zanahorias medianas, 1 hoja de laurel, perejil, vino blanco, aceite de oliva, agua para la cocción y sal.
Lavar, quitar las hebras a los tirabeques, cortarlos por la mitad.
Pelar la cebolla y los ajos y picarlos.
Pelar las patatas y chascarlas, las zanahorias y cortarlas en rodajas.
En la olla con un poco de aceite sellar las carrilleras y reservarlas.
Pochar en la misma olla la cebolla y los ajos.
Incorporar las patatas, verduras y la hoja de laurel rehogar unos minutos.
Añadir la carne, el vino dejándolo evaporar.
Cubrir con agua salar y cerrar, cocinar el tiempo indicado.
Dejar enfriar la olla, abrir y servir calientes espolvoreando con perejil.
G. M. Occhi Pippoincucina 19 – Junio- 2026

Descripción de los ingredientes
Carrilleras de Cerdo: Es un corte de carne magra procedente de las mejillas del cerdo. Al ser un músculo muy ejercitado, contiene una gran cantidad de tejido conectivo (colágeno). Tras una cocción lenta, el colágeno se funde y se transforma en gelatina, lo que da como resultado una carne increíblemente melosa, tierna y que se deshace en la boca.
Tirabeques: Una variedad de legumbre similar al guisante, pero de la cual se come tanto la vaina (que es tierna y plana) como las semillas incipientes de su interior. Aportan un toque crujiente, fresco y un color verde vibrante que contrasta de maravilla con la estética del guiso. Nutricionalmente son ricos en fibra, vitamina C y añaden un punto de dulzor muy sutil.
Patatas: El tubérculo estrella de la cocina mediterránea, ideal para guisos por su versatilidad. Actúan como el perfecto acompañamiento saciante. Si las "chascas" (romperlas con el cuchillo en lugar de cortarlas limpiamente), liberan almidón, lo que ayuda a espesar el caldo de las carrilleras de forma natural. Absorben los sabores del guiso como ninguna otra hortaliza.
Zanahoria: Hortaliza de raíz de color naranja brillante, con un sabor dulce natural. Es la base de un buen sofrito. Aporta un dulzor de fondo. Es una fuente excelente de betacarotenos (vitamina A) y da color al plato.
Cebolla: Bulbo aromático imprescindible en la cocina, base de casi cualquier guiso. Al pocharse lentamente, sus azúcares naturales se caramelizan, otorgando complejidad, melosidad y una base aromática.
Ajos: Bulbo de sabor picante y aromático cuando está crudo, que se vuelve suave y untuoso al cocinarse. Funciona como un potenciador de sabor natural.
Vino Blanco: Bebida alcohólica fermentada que se evapora durante la cocción.Su acidez ayuda a desglasar el fondo de la cazuela y aporta notas florales y afrutadas a la salsa.
Aceite de Oliva: Grasa vegetal saludable, pilar de la dieta mediterránea.
Es el vehículo conductor del calor para sellar las carnes y pochar las verduras. Aporta sabor, untuosidad y estabilidad térmica durante todo el cocinado.
Agua y Sal: Los elementos básicos de hidratación y sazón. El agua permite que el guiso cueza durante el tiempo necesario (ya sea en olla exprés o tradicional) sin quemarse, creando el caldo base. La sal no solo sala, sino que potencia y despierta los sabores propios de cada uno de los ingredientes anteriores.
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