600 g de carrillera de cerdo limpias, 2 chalotas, 3 dientes de ajo, 4 patatas medianas, 2 zanahorias medianas, 2 pimientos verdes pequeños, 1 hoja de laurel, vino blanco, aceite de oliva, agua para la cocción y sal.
Pelar las chalotas y los ajos y picarlos.
Pelar las patatas y chascarlas, lavar los pimientos desvenarlos y picarlos al gusto.
Pelar las zanahorias y cortarlas en rodajas.
En la olla con un poco de aceite sellar las carrilleras y reservarla.
Pochar en la misma olla la cebolla y los ajos.
Incorporar las patatas, verduras y la hoja de laurel rehogar unos minutos.
Añadir la carne, el vino dejándolo evaporar.
Cubrir con agua salar y cerrar, cocinar el tiempo indicado.
Dejar enfriar la olla, abrir y servir calientes.
G. M. Occhi Pippoincucina 05 – Mayo- 2026

Carrilleras cerdo
Las carrilleras de cerdo son un corte de carne ubicado en las mejillas del cerdo. Tradicionalmente, estas piezas han sido consideradas como una carne humilde o de despojo, ya que no son tan visibles ni populares como otros cortes más conocidos. Sin embargo, gracias a su textura tierna y jugosa cuando se cocinan adecuadamente, las carrilleras han ganado gran protagonismo en la alta cocina y en las mesas de muchas familias. Históricamente, las carrilleras se han utilizado en guisos y estofados, ya que su carne contiene bastante colágeno, lo que le confiere una textura melosa al ser cocinada a fuego lento. Son muy populares en la gastronomía española y de otros países mediterráneos, donde se suelen preparar con vino, verduras y especias, destacando por su sabor intenso y su capacidad para absorber los ingredientes con los que se cocinan. El uso principal de las carrilleras de cerdo es en platos de cocción lenta: estofados, guisos, y también en preparaciones al horno o a la parrilla después de una marinada. Gracias a su versatilidad y sabor, se han convertido en un ingrediente muy valorado para comidas festivas y ocasiones especiales.
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Chalota
Se cree que la chalota ( Allium cepa gr. agregatum ) se originó en el Medio Oriente, desde el puerto de Ascalon en Palestina, ahora la ciudad costera de Ashkelon en Israel. Su antiguo nombre científico, Allium ascalonicum , hacía referencia a este origen. ¡Los egipcios ya cultivaban y consumían chalotes y los persas lo habrían considerado sagrado! Parece que fue devuelto a Francia por los cruzados, a su regreso de Palestina. A partir del siglo XII, la chalota se cultiva en Bretaña y Anjou, que se convierten en sus territorios favoritos. Los principales países productores son Francia, Países Bajos, Estados Unidos, Reino Unido, países del sudeste asiático y África. Se comenta que fueron los cruzados, de vuelta, quienes trajeron a Europa el ajo de Ascalón. Gracias a ellos que trajeron muchos de los productos orientales a Europa; seguramente trajeron cosas, pero la mayoría de esos productos, desde los cítricos al arroz, llegaron a Europa y, lo más importante, se quedaron, en manos de los musulmanes, que los introdujeron sobre todo en España y Sicilia.
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El laurel en la cocina
El laurel es una planta que lleva miles de años ligada a la cultura y a la gastronomía del Mediterráneo. Su historia comienza en la antigüedad, donde ya era un arbusto muy apreciado no solo por sus propiedades aromáticas, sino también por su simbolismo. Hoy en día, el laurel sigue siendo un componente esencial en la cocina tradicional mediterránea y mundial, valorado tanto por su sabor como por su legado histórico y cultural. Se cultiva principalmente en regiones con climas templados y secos, y aunque su rol simbólico ha disminuido, continúa siendo un ingrediente insustituible en la preparación de numerosos platos clásicos. Su uso es: Aromatizante: Las hojas de laurel se utilizan secas y enteras para dar un aroma característico y sabor ligeramente amargo, herbal y fresco. Se añaden a guisos, sopas, estofados, salsas y conservas. Común en recetas mediterráneas, latinoamericanas y europeas. Generalmente se agrega durante la cocción y se retira antes de servir, ya que las hojas no son comestibles. Combinación; complementa otras hierbas como tomillo, romero y orégano, potenciando el perfil aromático del plato. Su sabor puede volverse amargo si se usa en exceso, por lo que se recomienda usar pocas hojas.
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