4 berenjenas mediana, 6 morcillas de cebolla, 1ª 2 calabacín, pan rallado, queso para gratinar, aceite de oliva y sal.
Lava las berenjenas y mételas en el microondas el tiempo indicado, tienen que quedar blandas para poderlas partir por la mitad.
Vaciarlas de su carne y picarla, lavar el calabacín y picarlo en dados muy pequeños.
Calentar aceite y sofreír el calabacín y la carne de la berenjena, cuando este seco unir la carne de las morcillas y cocinar unos 5 minutos, salar.
Rellenar las berenjenas con el preparado espolvorear con pan rallado y el queso por encima.
Meter en el horno una vez precalentado y dejar que gratinen.
Servir calientes.
G. M. Occhi Pippoincucina 27 –Octubre - 2026

La berenjena
(*Solanum melongena*), también conocida como aubergine o eggplant en inglés, es una hortaliza (botánicamente una baya) de la familia de las solanáceas, al igual que el tomate, la patata y el pimiento. Su historia es fascinante: pasó de ser una planta medicinal y ornamental, incluso temida, a convertirse en un ingrediente estrella de muchas cocinas del mundo. Se originó en el sudeste asiático, probablemente en la región de la India (incluyendo áreas como Assam y Birmania) y el sur de China, donde se domesticó hace más de 4.000 años a partir de especies silvestres como *Solanum insanum* o *Solanum incanum*. Sus parientes silvestres más antiguos provienen del noreste de África (hace unos 2 millones de años), pero la domesticación principal ocurrió en Asia. En Europa, su recepción fue controvertida. Perteneciente a la familia de las solanáceas (algunas tóxicas), se la asoció con la "locura" o la melancolía: en Italia se llamó *melanzana* (de *mala insana*, "manzana loca"), y en algunos lugares se consideraba comida de "moriscos" o "judíos" (de hecho, se la conocía como "manzana de los judíos" por su popularidad entre los sefardíes). Hoy se cultiva en todo el mundo, y España (especialmente Andalucía) es uno de los principales productores europeos. Variedades antiguas eran más pequeñas, blancas o verdes; la morada actual se impuso por su resistencia al transporte.

La morcilla
Un clásico que asumimos en la cocina española, cuyo origen se lo debemos a los griegos. De hecho, la primera mención la encontramos en la Odisea de Homero. Según Platón, Apctonitas fue el “inventor” de los embutidos, entre los que se encontraba nuestra morcilla. Los romanos recogen el testigo, como verdaderos especialistas en el mundo de la chacinería, entre ellas estaban “botullus o botellas” (morcillas) elaboradas con sangre que se generalizó en la Península Ibérica. La morcilla, tentación española que hace sus mejores galas como aperitivo o tapa. Cada vez más presente en la cocina moderna por su exquisito sabor y sus múltiples posibilidades: empanadas de hojaldre, revueltos, asada, a la parrilla o frita. . Varios países la consumen entre los cuales España, Italia, Reino unido, Alemania, México, Kenia, Estonia y otros más, se consume salada, pero en algunos también dulce. Existen diferentes tipos de morcilla según la región y los ingredientes empleados, pero en términos generales, la morcilla es un embutido hecho a base de sangre de cerdo, grasa, arroz o cebolla, y especias. Algunos tipos populares incluyen: Morcilla de Burgos: Contiene arroz, cebolla y especias, con una textura suave y sabor ligeramente dulce. O las clásicas de arroz o cebolla, se utiliza sangre fresca de cerdo, que se mezcla con ingredientes como arroz cocido o cebolla frita, grasa de cerdo y condimentos (pimienta, pimentón, orégano, entre otros). Todos los ingredientes se mezclan cuidadosamente para conseguir una masa homogénea.