• 360 g de pasta
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 15 a 20 hojas de albahaca
  • Orégano
  • 500 g de tomate triturado
  • Queso Pecorino Romano rallado
  • Agua para cocer
  • Aceite de oliva
  • Sal

Pelar, picar muy finos la cebolla y el ajo y sofreírlos en una cazuela con 3 o 4 cucharadas de aceite en frío.

Cuando la cebolla esté pochada, sin que se queme, añadir el tomate triturado, 125 g de agua, 10 o 15 hojas de albahaca lavadas y secas, el orégano, salar al gusto y comenzar la cocción.

Cuando empiece a hervir, tapar y bajar el fuego al mínimo, cocinar removiendo frecuentemente para que no se pegue durante una hora aproximadamente.

Destapar y continuar cociendo con la tapa un poco abierta y controlar de sal.

La salsa tiene que quedar entre cremosa y espesa.

Cocer la pasta en abundante agua con sal dejándola al dente y escurrirla.

Verter la pasta en una fuente honda, añadir la salsa y mezclar.

Servir con queso rallado por encima y hojas de albahaca rotas o picadas finas.

Poner un cuenco aparte con más queso rallado para servirse a voluntad.

Penne  |  La pasta integral  |  Historia de la pasta  |  Errores al hacerla  |  100 mitos ·   #81   #84  |  Al dente

El queso | Queso Pecorino Romano | Pecorino Romano | El queso rallado | 100 mitos · #74 | Su empleo | Su corteza

Casi todos los alimentos pierden propiedades beneficiosas al ser cocinados, sin embargo el licopeno que contiene el tomate se asimila mejor cuando está sometido a cualquier proceso de cocción y si es con aceite de oliva mejor.

El tomate I

El tomate II

La salsa de tomate

La receta de Pippo

Historia de la salsa

La cebolla

100 mitos · #53

La albahaca

El orégano

El aceite de oliva

El ajo I

El ajo II

Las especias

Trucos con sal

100 mitos · #27

#

Il Mangiamaccheroni

Fragmento

Mathias Stomer

(Amersfoort, h. 1600 – Sicilia, h. 1650)

Colección privada