Tostadas de pan a voluntad, 1 berenjena grande o más, tomates para rallar los necesarios, aceite de oliva, orégano, albahaca, 4 o mas huevos y sal.
Lavar y rallar los tomates, mezclarlos con sal, orégano, albahaca y aceite de oliva mezclar bien y guardar en la nevera hasta su uso.
Lavar la berenjena necesaria y cortarlas en rodajas no muy gruesas, colocarlas en un recipiente apto para microondas.
Espolvorear de aceite, sal, y las hiervas, cocinar 4 minutos y girar cocinar el tiempo necesario para que estén en su punto.
Calentar una sartén con un poco fe aceite y romper los huevos salar y remover cuajándolos al gusto.
Tostar el plan necesario untarlo con el tomate colocar berenjena encima y el revuelto de huevo necesario, repetir la operación tantas veces que necesites.
Servir calientes.
G. M. Occhi Pippoincucina 12 – Julio- 2026

Ingredientes principales de la receta
Tostada de pan: Rodaja de pan expuesta a una fuente de calor seco, lo que carameliza los almidones (reacción de Maillard), dándole una textura crujiente y un aroma tostado. El pan es uno de los alimentos más antiguos de la humanidad (nacido en el Neolítico). El acto de tostarlo comenzó en el antiguo Egipto y el Imperio Romano, no por gastronomía, sino como un método de conservación primitiva: al quitarle la humedad, el pan tardaba mucho más en ponerse rancio o criar moho.
Tomate rallado: Pulpa fresca y jugosa obtenida al pasar el tomate por un rallador, descartando la piel, que se utiliza tradicionalmente como base para aliñar con aceite y sal. El tomate es originario de los Andes (América del Sur) y fue domesticado en México. Llegó a Europa en el siglo XVI tras la colonización española. Al principio se usaba solo como planta ornamental porque se creía venenosa (al ser de la familia de las solanáceas). No fue hasta el siglo XVIII cuando se integró de lleno en la cocina mediterránea.
Berenjena en aceite: Láminas o dados de berenjena, previamente cocinados (asados o fritos), que se sumergen y conservan en aceite de oliva, absorbiendo su sabor y quedando melosas. Es nativa de las zonas tropicales del sudeste asiático (India y China). Fueron los comerciantes árabes quienes la introdujeron en la península ibérica y el resto de Europa durante la Edad Media. Guardar las verduras en aceite (conservas) ha sido el método tradicional del Mediterráneo para disfrutar de las cosechas de verano durante todo el invierno.
Huevo revuelto: Batidos que se cocinan a fuego bajo en una sartén con grasa (mantequilla o aceite), removiendo constantemente para lograr una textura cuajada, suave y cremosa. El consumo de huevos de aves se remonta a la prehistoria, pero la técnica de "revolverlos" ya existía en el Imperio Romano. De hecho, en el famoso recetario de Apicio (De re coquinaria, siglo IV d.C.) ya aparecían recetas de huevos batidos con leche, miel y pimienta, muy similares a los revueltos que conocemos hoy.
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El uso del tomate rallado
Tal y como lo conocemos hoy en día (especialmente para untar en el pan), tiene su cuna en el Mediterráneo occidental, con un protagonismo absoluto en España, concretamente en las regiones de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana.
El Pa amb tomàquet (Cataluña)
Aunque el tomate llegó de América en el siglo XVI, durante mucho tiempo se consumió cocinado o en ensaladas. El hábito de restregar o rallar el tomate sobre el pan nació de la pura cocina de aprovechamiento en el mundo rural catalán.
¿Por qué se hacía? Los campesinos utilizaban el tomate maduro para ablandar y dar jugosidad al pan que se había quedado seco de días anteriores, acompañándolo con un chorro de aceite de oliva y sal. El salto del "tomate restregado" al "tomate rallado". Originalmente, el tomate no se rallaba, sino que se cortaba por la mitad y se restregaba directamente sobre la miga del pan (método tradicional del pa amb tomàquet). El uso del tomate rallado con un rallador de cocina se popularizó más tarde, a lo largo del siglo XX, por un motivo puramente práctico y hostelero: Rallar el tomate en un cuenco permite preparar grandes cantidades de pulpa de una sola vez. Esto facilitó enormemente el servicio en los bares y cafeterías de toda España (especialmente para el desayuno andaluz y los almuerzos valencianos), permitiendo al cliente untar la cantidad exacta de tomate de forma limpia y homogénea sobre panes tostados más crujientes..