Lavar bien los calçots quitando las primeras capas tirando de ellas y cortar las raíces y las puntas.

Volverlos a lavar con abundante agua para que queden sin tierra.

Forrar la bandeja del horno con papel aluminio.

Colocar los calçots uno al lado del otro y rociarlos con aceite.

Cuando se van dorando y soltando sus jugos, abrir el horno y apretarlos con una cuchara de madera.

Transcurridos unos minutos darles la vuelta, añadiendo más aceite si es necesario.

Cuando estén suaves, sacarlos y colocarlos en una bandeja y mantenerlos tapados y calientes.

Cocinar el resto de la misma manera.

Poner la salsa en el plato, mojar el calçot en ella, morder y tirar de él para comer solo el interior.

Xat de Benaiges, payés vallense, fue el involuntario descubridor de esta manera de tomar esta variedad de cebolla a finales del siglo XIX. Desde entonces se convirtió en un plato habitual de esta comarca tarraconense y anualmente se celebra en el mes de enero la cada vez más renombrada Gran Festa de la Calçotada.

Calçot

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Historia de la salsa

La salsa

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El alimento se asa con menos grasa al no ser imprescindible añadirla para su cocción. El calor seco y uniforme sella el exterior, reteniendo sus jugos en el interior, realzando el sabor y preservando la textura. De no prolongar el asado, no hay pérdida relevante de nutrientes al no estar sumergido en agua.

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Calçot de Valls

Indicación de Origen Protegida

Valls

Tarragona

España