• 320 g de pasta
  • 500 g de espinacas congeladas picadas
  • Bechamel (ver receta)
  • Queso Emmental rallado
  • Aceite de oliva virgen
  • Agua para la cocción
  • Sal

Cocer la pasta al dente en abundante agua con sal, escurrirla, pasarla por agua fría y reservarla.

Añadir un poco de aceite de oliva y remover, reservar.

Cocer las espinacas en agua 5 minutos.

Hacer la bechamel según receta.

Mezclar la pasta con las espinacas remover y comprobar de sal.

Ponerlo en una fuente de horno cubrir con la bechamel, espolvorear con el queso.

Gratinar y servir caliente.

Según la leyenda, los macarrones fueron llevados a Italia por Marco Polo a su regreso de su viaje a China. Esto ha sido refutado, ya que se utilizaban al menos un siglo antes, como las pastas en general. El geógrafo marroquí Muhammad al-Idrisi, que vivió en Sicilia, ha documentado los macarrones en Sicilia y en particular en Trabia al norte de la isla.

En España es un alimento muy popular desde mediados del siglo XX por su sencillez y bajo precio.

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Reducir su consumo

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La proporción debe ser de 1 l de agua por 100 g de pasta, y al hervir, añadir 2 cucharaditas de sal por litro. La pasta debe incorporarse 1 o 2 minutos después de haber hervido el agua y hay que remover con frecuencia. El tiempo indicado por el fabricante se mide al reiniciarse el hervor después de agregar la pasta.

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El gratinado es una técnica de acabado de platos, consistente en poner una capa de queso, de pan rallado, de mayonesa, etc. sobre un guiso y tostarlo en el horno con calor por encima, hasta que quede crujiente y dorado. En general se asocia a la pasta y preparaciones con verduras y suflés. Un buen gratinado mejora sustancialmente su sabor y textura. Alcachofas, berenjenas, calabacines... son también ideales.