• 400 g de carne
  • 300 g de setas variadas congeladas
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 1 zanahoria
  • 1 ramita de apio
  • 1 puerro
  • 500 g de salsa tomate (ver receta)
  • Aceite de oliva
  • Agua para la cocción
  • Sal

Pelar la zanahoria y la cebolla, lavar el apio y limpiar el puerro.

Introducirlo en la olla con la carne salada y cerrarla.

Cocinar el tiempo indicado, abrirla, retirar los vegetales y reservar el caldo para otro plato.

Dejar que se enfríe la carne para poderla trocear en dados.

Preparar la salsa de tomate como lo indicado en la receta omitiendo la albahaca.

Sofreír los ajos picados en un poco de aceite, añadir las setas y dejar que pierdan el agua de vegetación.

Incorporarlo a la salsa de tomate, después la carne y rehogarla.

Cocinar hasta que el tomate se reduzca y la carne esté tierna.

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La buena vista y las zanahorias. El mito surgió de un bulo que el Gobierno británico difundió durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando el capitán John Cunningham al mando del escuadrón 604 empezó a usar el sistema de radar en vuelos nocturnos, para ocultar el secreto se propaló que el aviador veía en la oscuridad gracias a la ingesta de zanahorias. Los alemanes no se lo creyeron pero su consumo aumentó entre los niños británicos.

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El uso correcto de la olla logra un notable ahorro de tiempo y energía. Los alimentos pierden menos nutrientes, conservan su aroma y sabor al apenas utilizar agua y cocerse en su propio jugo y quedar sus sustancias minerales, sobre todo sodio y potasio, disueltas en él. Y precisa menos grasa para cocinar.