• 300 g de polenta
  • 1,250 l de agua
  • Sal
  • Tomate frito
  • Aceite de oliva
  • Orégano
  • Mozzarella rallada

Calentar el agua, añadir la sal cuando hierva, el aceite y poco a poco la polenta.

Remover con una varilla hasta que se separe de las paredes.

Verterla sobre papel de aluminio en una superficie plana y extenderla hasta dejarla de 4 a 5 cm de grosor.

Dejarla enfriar y formar los corazones con un molde de repostería.

Colocarlas en una fuente de horno y poner encima de cada una el tomate, el orégano y el queso.

Gratinar hasta que se dore el queso y servir caliente.

Se puede utilizar para acompañamiento de carnes, aves o pescados y condimentarse con distintos tipos de salsas.

Historia de la polenta

La polenta

El papel de aluminio

El tomate I

El tomate II

¿Fruta o verdura?

La salsa de tomate

La receta de Pippo

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100 mitos · #27

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El gratinado es una técnica de acabado de platos, consistente en poner una capa de queso, de pan rallado, de mayonesa, etc. sobre un guiso y tostarlo en el horno con calor por encima, hasta que quede crujiente y dorado. En general se asocia a la pasta y preparaciones con verduras y suflés. Un buen gratinado mejora sustancialmente su sabor y textura. Alcachofas, berenjenas, calabacines... son también ideales.

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Sagra della Polenta

23, 24 y 25 de septiembre de 2016

Apiro

Italia